Bajar cinco pisos
cada mañana no es para tanto, lo peor es cuando te toca subirlos. –cuando piso
la calle me doy cuenta del calor que hace, de lo poco adaptada a este tiempo
que estoy aún, yo, que voy en vaqueros y jerséy. Me cruzo con unos niños que
van al colegio y la estampa me llega hasta el corazón, van cogidos de la mano y
uno mirando al otro, me vienen recuerdos de la infancia, voy recordando
anécdotas vividas y aquellas que no me acuerdo pero que siempre salen en
comidas familiares. Llego al metro. Llego en hora, voy a llegar con tiempo de
sobra, como a mí me gusta. En el metro me conecto a los cascos y a mi música,
siempre busco las letras más enriquecedoras, y “te vi bailar bajo la lluvia” de
Quique González me apetecía mucho aquella mañana.
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