Me da pena. Si, lo confieso, estar embebida en esta sociedad me da, en numerosas ocasiones, una pena que me encoge el alma y me hace llorar. Me da pena lo escandalosamente vulnerables que somos- digo somos porque se trata de la sociedad-, somos vulnerables desde que abrimos los ojos y vemos una revista o encendemos la tele y la publicidad que emite, desde un canon de belleza en numerosas ocasiones insalubre hasta una marca de rayos uva que nos dora la piel y la desprotege, la daña y la vulnera... y la sociedad, cual borrego, paga por destrozar su piel. También tenemos su opuesto, las personas negras, ahora se blanquean la piel con productos severamente dañinos...
Somos vulnerables porque no somos críticos y no analizamos la realidad con calidad, solo decimos lo que oímos y lo que nos cuentan, esa clase de realidad tan tipificada en los medios, embotellada y servida al mejor postor. Y sabemos que la información es poder, luego los ciudadanos no tenemos poder dado que hoy en días estamos sobreinformados, demasiado, pero con información de todo tipo y de baja calidad. Por tanto, la sociedad tiene que independizarse, pasar a ser crítico, a analizar el porqué de la realidad, de las guerras, de los intereses políticos o de unos pocos, que son, al fin y al cabo los que mueven los hilos.
Me da pena la sociedad que necesita de drogas para ser feliz, para aislarse o porque no sabe hacer otra cosa. Me da pena que no sean libres, que no sepan que tienen otra opción. O no lo quieran saber. Me da pena la sociedad porque no es librepensadora para elegir en que creer, qué es lo mejor para sí mismo y para todos. Porque somos egoístas, porque es difícil confiar en los demás, porque te ponen la zancadilla si te descuidas, porque te engañan para su beneficio y es tremendamente triste.
Me da pena que el dinero sea Todo para todos, me da pena estar sometidos ante la industria tabacalera, farmacéutica; me da pena no luchar por nuestro planeta y contaminar como si no hubiera mañana, dado que está claro que no lo habrá si seguimos con este despilfarro sangrante al planeta.
Me dan pena mis hijos porque no van a conocer un mundo mejor si no alzamos la voz y nos despojamos de creencias religiosas que hieren a otras personas, de políticas que dejan temblando un país después de llevarse El Dorado, de industrias farmacéuticas que sólo quieren un enfermo crónico para hacerse de oro y no buscan la curación de enfermedades, de países que apoyan a la masa borreguil y no luchan contra fuga de cerebros, del egoísmo puro que no hace labores altruistas, de los degenerados que no cuidan nuestro planeta y del mundo de las drogas que sólo exprime al consumidor- desde el bolsillo hasta la salud mental y física- y de las mentalidades que no ven más allá de su nariz.
Me da pena, realmente que todo esto se pueda cambiar y que poca gente hace algo por cambiarlo.
No sólo me da pena, también me da rabia que el tiempo pase, y pase, y pase...
Pero si al menos hago pensar a alguien,....¿ hay luz al final del túnel?
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