viernes, 22 de julio de 2016

Salud...divino tesoro

¡Qué poco valoramos la salud! 


Lo cierto es que así es, nos paseamos por la vida alardeando de salud, moviéndonos de aquí para allá sin parar ni un segundo a reflexionar sobre el que tenemos al lado, o el que no tenemos. 

El que no puede ir por el mismo sitio que nosotros porque va en silla de ruedas, o directamente el que se queda en casa, o peor, en el hospital. El que tiene que ir siempre acompañado, o no se vale por si mismo, el que no puede ver, o escuchar...
Somos conscientes que la enfermedad está ahí, en cada rincón, pero no somos capaces de pararnos a pensar en el que ya lo está, y eso me da mucha pena.


Valoramos poco, muy poco la salud, sólo lo hacemos cuando nos levantamos una buena mañana como un trapo, hechos -o mejor dicho, deshechos- añicos, y ahí es cuando, vemos, cara a cara al dolor, le ponemos nombre y apellidos y hasta le cantamos hasta la madrugada porque no nos podemos ir a dormir.


Mi reflexión y mi profesión me lleva a acordarme del dolor cada día, desde el otro lado, desde la barrera, pero siendo capaz de ayudar al que tengo a mi lado, no siempre, claro está pero aportando herramientas para hacerle la vida y más fácil y de mejor calidad.


A los que no estáis enfermos, y a los que lo estáis, valorad la salud, es lo más importante que tenemos.

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