viernes, 24 de junio de 2016

Lo que sabemos

Aquella noche, me dormí tarde, haciendo un repaso rápido del día y de las caras que había visto por última vez. Seguí pensando, mi mente viajaba a una rapidez que no eran apreciaciones conexas, y cuando estaba cayendo en manos de Morfeo... apareció tu cara, mirándome, ahí delante, tan sumamente cerca que tuve que abrir los ojos y la boca, de repente.
Entonces me planteé un nuevo reto: conseguir que tus ojos llenos de pestañas no me intimidaran,  y fuera capaz de avivar mi mente y parecer una persona normal a tu lado, sin que te percataras de que había una realidad contrapuesta dentro de mi. Mi cerebro trabajaba cual robot, intentando explorar tus gestos, analizándolos y guardándolos en el corazón para siempre. Y supe que mi reto se podía convertir en realidad fácilmente, porque no lo ibas a poner difícil, pero eso no me gustó.
Y cambié mi cara en la cama, fruncí el ceño y me sentí perdida, me sentí muy triste y sólo puse autocastigarme con canciones melancólicas de Youtube. cerré mis ojos- esos que estaban llenos de lágrimas- y me tumbé de lado, apreciando la música  y mi tristeza aumentó, y lloré fuerte, y solté lastre, y no recuerdo nada más.


Amanecí con los ojos cansados y el corazón desgarrado porque no estaremos juntos jamás.

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